PROTEGE TUS DEFENSAS: CUIDA TU SALUD A CUALQUIER EDAD
ENFERMEDADES E INMUNIDAD EN
ADULTOS MAYORES
Imagínate que tu cuerpo es
como una fortaleza, y dentro tienes un ejército de soldados. A ese ejército se
le llama sistema inmunitario. Su trabajo es protegernos de todo lo que nos
puede hacer daño, como los virus, las bacterias o las enfermedades. Para defendernos,
estos soldados (que son células y anticuerpos) atacan y destruyen a los
invasores.
Con el paso de los años, es
completamente normal que nuestro sistema de defensas, que funciona como un
ejército de soldados protegiendo tu cuerpo, se canse y no trabaje con la misma
rapidez de antes. Esto puede causar varios cambios que quizás ya haya notado.
Primero, es posible que te enfermes más a menudo. Como tus defensas tardan más
en responder, el cuerpo es menos ágil para combatir virus, por lo que una gripe
o infección pueden ser más comunes.
También notarás que las
vacunas, como la de la gripe, ya no te protegen de la misma manera que antes o
que su efecto no dura tanto tiempo. Además, si te lastimas o te enfermas,
puedes sentir que la recuperación es más lenta. Esto sucede porque no hay
tantos "soldados" listos para ayudar a que tu cuerpo sane
rápidamente.
Otro punto importante es que, con la edad, aumentas el riesgo de padecer
cáncer. Los soldados de tu sistema inmunitario están entrenados para encontrar
y arreglar las células que están funcionando mal, pero a veces se les puede
escapar alguna, aumentando la posibilidad de que se desarrolle cáncer. Por
último, en algunos casos, estos "soldados" pueden confundirse y, por
error, atacar a tu propio cuerpo. A esto se le conoce como una enfermedad
autoinmunitaria.
Según este artículo
científico, las infecciones respiratorias son una de las principales causas de
hospitalización y muerte en las personas mayores que viven en residencias de
ancianos. Con la edad, el sistema respiratorio cambia, lo que hace que las
personas mayores sean más propensas a infecciones.
Infecciones comunes y sus
síntomas
-Resfriado común (rinitis aguda): Esta es la infección respiratoria más común y generalmente es causada por virus. Los síntomas principales incluyen estornudos, secreción nasal no purulenta y picazón en la nariz después de un período de incubación de 2 a 3 días. A veces puede haber tos, dolor de cabeza y fiebre baja. El tratamiento es para aliviar los síntomas con medicamentos antiinflamatorios y descongestionantes; no se usan antibióticos a menos que haya complicaciones bacterianas.
-Sinusitis: Ocurre a menudo como una complicación de una infección
viral previa. Los síntomas más comunes son secreción nasal purulenta,
nariz congestionada, fiebre y dolor de cabeza o facial.
-Faringitis o faringoamigdalitis: Estas infecciones de garganta son
causadas con mayor frecuencia por virus, aunque también pueden ser causadas por
bacterias, como el Streptococcus betahemolítico del grupo A. Los
síntomas incluyen dolor de garganta y enrojecimiento de la faringe.
-Bronquitis aguda: Se diagnostica cuando hay síntomas de infección
de las vías respiratorias bajas como tos, expectoración y dolor detrás del
esternón, pero no hay signos de neumonía en las radiografías. La mayoría
de las veces es causada por virus y no se recomienda el uso de antibióticos.
-Neumonía: Esta es una infección muy grave, especialmente en
personas mayores. Los síntomas típicos pueden no aparecer; en su lugar,
pueden presentarse síntomas menos específicos como confusión, malestar general
o un empeoramiento de su estado de salud habitual. El diagnóstico se basa
en una radiografía de tórax.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico para estas infecciones puede
ser complicado porque los síntomas no siempre son claros. El tratamiento
con antibióticos para la neumonía se debe basar en factores como la edad, la
gravedad y si existen otras enfermedades. A veces, la neumonía en personas
mayores puede ser tratada en la residencia sin necesidad de ir al hospital,
especialmente si la infección es leve o moderada, para evitar los riesgos y el
deterioro funcional asociados con la hospitalización.
Prevención de las infecciones
respiratorias
-OJO para prevenir estas
enfermedades, el artículo destaca varias medidas importantes:
-Vacunación: La
vacuna contra la gripe es muy útil para reducir hospitalizaciones y muertes por
gripe y neumonía. Se recomienda para todas las personas mayores de 65
años, especialmente para quienes viven en residencias. Aunque la
efectividad de la vacuna antineumocócica es controversial, se aconseja que los
residentes la reciban al menos una vez, a menos que sean alérgicos.
-Higiene: Una
buena higiene oral es importante para prevenir infecciones.
Cuidados específicos: Prevenir
enfermedades cerebrovasculares, manejar la depresión y evitar sustancias
psicotrópicas antes de dormir también son estrategias útiles.
-Evitar la aspiración: Se
debe tener cuidado con la "aspiración silente" de secreciones, que
puede ocurrir por la alteración del reflejo de la tos y la deglución. Se
sugiere que el uso de inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina
podría disminuir el riesgo de neumonía, ya que mejoran el reflejo de la tos en
ancianos propensos a la aspiración. Por otro lado, las sondas de
alimentación no previenen la aspiración en pacientes con demencia avanzada y
solo deben usarse cuando sea absolutamente necesario.
Referencias
Canut Blasco, A. (2007).
Infecciones en residencias de ancianos: microorganismos más frecuentes, uso de
antimicrobianos y resistencias bacterianas. Revista espanola de
geriatria y gerontologia, 42, 27–38. https://doi.org/10.1016/s0211-139x(07)73585-0
Cambios en el sistema
inmunitario con la edad: MedlinePlus enciclopedia médica.
(s. f.). https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/004008.htm
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